Cada semana aparece una nueva herramienta que promete revolucionar el BIM.
Un visor más potente.
Una plataforma colaborativa nueva.
Un plugin que automatiza medio flujo de trabajo.
Y casi siempre la conversación termina igual.
Una lista interminable de herramientas que supuestamente tienes que incorporar cuanto antes.
En cierta parte me recuerda al hype de la IA.
Pero cuando hablas con equipos de proyecto, la realidad suele ser otra.
No están buscando más software.
Están buscando formas más simples de resolver problemas concretos.
Porque entre tanto software parece que para innovar necesitas:
Un equipo de desarrolladores.
Un presupuesto de I+D.
Y seis meses para construir una herramienta interna.
Pero en paralelo está apareciendo otra forma de hacer las cosas.
Mucho más ligera.
Mucho más accesible.
El low code.
No es una nueva plataforma BIM.
Es otra forma de construir herramientas alrededor del BIM.
Sin escribir miles de líneas de código.
Sin montar un equipo de desarrollo.
Sin esperar medio año para probar una idea.
Es esto.
Un jefe de proyecto que crea una app interna para revisar incidencias del modelo.
Un coordinador BIM que monta un panel donde el equipo puede consultar elementos, planos o revisiones sin abrir Revit.
Un equipo de obra que usa el modelo como base de una app simple para reportar problemas desde el móvil.
Antes esto requería desarrolladores.
Hoy muchas veces requiere saber conectar herramientas.
Ahora bien.
Esto no significa que cualquiera pueda construir cualquier cosa.
Pero sí cambia una barrera importante.
La de experimentar.
Antes desarrollar una app BIM implicaba un proyecto.
Ahora puede ser un prototipo de una tarde.
Y eso abre posibilidades interesantes.
Por ejemplo.
1️⃣ Interfaces BIM mucho más simples
Uno de los problemas más repetidos del BIM es que muchas personas del proyecto no saben usar las herramientas.
O simplemente no deberían tener que usarlas.
Con plataformas low code puedes crear interfaces donde el modelo BIM aparece como una base de datos visual.
El usuario no abre el software BIM.
Abre una app diseñada para su rol.
El jefe de obra ve estados de avance.
El responsable de calidad ve incidencias.
El cliente ve información del activo.
Todo conectado al mismo modelo.
2️⃣ Apps internas que resuelven problemas muy concretos
El error común es pensar en plataformas gigantes.
Pero muchas veces el mayor impacto viene de microherramientas.
Una app para registrar incidencias ligadas a elementos del modelo.
Una app para validar entregables.
Una app para revisar cambios entre versiones.
Nada espectacular.
Pero elimina fricción diaria.
3️⃣ El modelo BIM como base de datos
Aquí está la clave.
Durante años se ha visto el BIM como un modelo 3D.
Pero en realidad es una estructura de datos enorme.
Elementos.
Propiedades.
Relaciones.
Historial.
Cuando lo conectas con herramientas low code, el modelo deja de ser solo algo que se abre en un visor.
Se convierte en la base de una aplicación.
Una app de mantenimiento.
Una app de seguimiento de obra.
Una app de gestión de activos.
4️⃣ Probar ideas sin esperar aprobación
Este punto es importante.
En muchas empresas la innovación se bloquea porque todo requiere un proyecto grande.
Presupuesto.
Aprobación.
Meses de desarrollo.
Con low code puedes construir un prototipo rápido y responder a la pregunta clave.
¿Esto realmente aporta valor?
Si la respuesta es sí, se escala.
Si no, se descarta.
Sin haber quemado medio año.
Ahora viene la parte importante.
Low code no sustituye al desarrollo serio.
Ni sustituye a una estrategia BIM.
Pero sí cambia quién puede construir herramientas.
Antes el software lo hacían solo los desarrolladores.
Ahora empiezan a construirlo también los que conocen el problema.
Y en construcción eso es potente.
Porque muchas de las mejores herramientas no nacen en una startup.
Nacen en una obra.
Si quieres ver cómo diseñé una app BIM en menos de 2 horas, te dejo este video.
Feliz miércoles
Laurentiu
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